Dos cuentos de lactancia…con un toque masculino…

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Hoy tengo ganas de contaros dos cuentos sobre la lactancia…y como os los voy a contar yo, tendrán un punto de vista diferente…el masculino! Además, trataré de no emitir juicios éticos o morales sobre cuál es la mejor lactancia para nuestros hijos…son dos cuentos, que explican dos realidades…

“Había una vez un niño que nació con 3,130 kilos. Su madre quería lactancia natural y comenzó haciéndola. El niño no se cogía bien al pezón y la madre tampoco recibió mucha ayuda, al principio, ya que parecía que todo era muy natural y fácil…
Esta pareja llegó a casa y durante la primera noche se fueron de urgencias con el niño, porque había vomitado sangre…la sangre era de la madre…de sus pechos…el niño estaba perfectamente…la madre…no! Cada vez le dolían más los pechos, y optaron por hacer lactancia mixta, ya que rezaban para que el niño no se despertara llorando de hambre. Sólo de imaginar el daño que le haría al ponérselo en el pecho, ya se derrumbaba…
La lactancia era: pecho (por sus cojones!!), Biberones de leche materna y biberones de leche artificial. Es complicada pero la madre tenía claro que el pecho no lo quería dejar, y al niño le gustaba todo…tanto podía dar el pecho como biberón como volver a dar el pecho…
La cosa iba a peor y después de consultar a un especialista, llegó el diagnóstico…Síndrome de Reynaud!! No explicaré en qué consiste, pero sí diré que parece muuuuuuy doloroso. La mujer se trató, cortaron el “frenillo” del niño y una especialista en lactancia natural materna, Gemma, les ayudó para que volviese a cogerse al pecho…pero les ayudó bien…bien de verdad!!
La mujer logró dar el pecho hasta los 6 meses después de pasar por todo eso…y de sentirse culpable por no poder hacerlo…por creencias suyas y por comentarios de según quién…gente con poquita empatía…digámoslo claro! Pero lo hizo!! Y este cuento se ha acabado!!!!”

El segundo cuento reza así:

“Había una vez un niño que tenía mucha prisa por ver el mundo. Nació en la semana 34 con 2.365 kilos después de que la mujer le dijera al marido que tenía contracciones, y él, con una mezcla de incredulidad y miedo, ya que aún quedaban 6 semanas, no se lo acababa de creer, y aprovecha este cuento para pedirle perdón públicamente por no haberle hecho más caso…
Tan pronto como salió, se lo puso en el pecho, pero tenía poco desarrollado el sentido de la succión, el sistema digestivo inmaduro, y perdía más energía tratando de sacar la leche del pecho que el alimento que sacaba. La madre, estaba más en la sala de las incubadoras que fuera, y el niño, más con su madre que en la incubadora…
La mujer, cada día a las 6 horas de la mañana, entraba llorando en la habitación del hospital donde estaba su marido, porque era la hora que pesaban a su hijo y cada día perdía unos cuantos gramos más…hasta los 2 kilos pelados. Después de 12 días de incubadora…a casa! Todo esto les hizo decidir por la lactancia mixta: pechos, biberones, extractores de leche…un poco de todo.
Pero el niño siguió adelante y la mujer le dio el pecho hasta los seis meses, momento en que el niño casi ya mostraba más interés por los pechos del padre que los de la madre.
Como la mujer del primer cuento, mostró un coraje, una valentía y un amor por su hijo fuera de cualquier límite y logró el objetivo de alimentarlo, hacerlo crecer y amarlo a partes iguales y con todos los medios a su alcance.
A estas alturas ya pesa más de 7 kilos y tampoco tiene “frenillo”…
Y este cuento se ha acabado!!!!!”

El primer niño es Martí, tiene dos años y medio y es mi primer hijo, y ahora lo tengo durmiendo a mi lado, y el segundo niño, es Nil, tiene seis meses, es mi segundo hijo y está en la cocina con su madre.

Y la mujer, es Mariona, la de “los cojones”, la que sufría con Martí pegado al pecho y la que casi dormía con Nil encima de su piel y se le rompía el corazón cada vez que debía dejarlo en la incubadora. La mejor madre para sus hijos…ellos la eligieron…ella los eligió…y son las tres personas que más quiero en este mundo…

Y, por cierto … me ha encantado participar en la lactancia dándoles los biberones con todo el amor del mundo…mirándoles a los ojos hasta que se dormían…a Martí y a Nil…y sí, soy un hombre! Y les he podido amamantar…también…

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3 comentarios en “Dos cuentos de lactancia…con un toque masculino…

  1. Muy fan de Mariona la de “los cojones” si! Mira, cuando la matrona te explica lo que es dar el pecho y te pinta lo bonito y bueno que es, dices: si si pecho. Cuando nace tu hijo/a te lo ponen encima y se engancha vuelves a decir: si si pecho. Pero cuando ves que con las horas no se vuelve a coger, hace pocas tomas y ves que va pasando el tiempo y no t da la subida de leche, empiezas a acojonarte. En mi caso fue por que estaba afectada por la anestesia epidural que le pasó a través del cordón, hizo tres tomas “buenas” el primer día de vida y el segundo. Luego cuando crees que la subida de la leche es la panacea (ilusa) y piensas que solucionará todos tus problemas, te das cuenta que no es así, y por fin abres los ojos y te das cuenta de que la lactància materna es una carrera de fondo en la que participáis tu hijo y tu y que llegará hasta que uno de los dos aguante. Lo repito: muy fan de Mariona I la de “los cojones” ♡♡♡♡ y del pare también!!!

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