De mocos…y Tomás Molina…

  

En la teletres ya hace días que avisan que llegará el frío. En las casas donde tenemos niños, no nos hace falta ningún Tomás Molina, con todos los respetos por su maravilloso trabajo. En las casas donde tenemos niños, tenemos un avisador de fríos rigurosos que nunca falla. Son los mocos…
Si estás comiendo o cenando, o merendando o desayunando, o picando algo, dejad de hacerlo…el post de hoy va de mocos. En las casas donde tenemos niños, ya sabemos de qué hablamos. Y cuando decimos mocos, no significa: “Ay, que tengo un moco”, me moco y ya está…nooooooooo! En las casas donde tenemos niños, los inviernos son un estilo de vida.
Los mocos se regeneran. Tienen vida propia. Forman parte del paisaje casero. Es fácil saber si en una casa hay niños, en invierno, por el número de kleenex y “toallitas” por metro cuadrado. También se puede saber por las veces que te levantas por la noche, pero prefiero no pensar demasiado en ello!
En casa, nuestro primer predictor, Nil, ya nos avisó hace un par o tres de días. Y hoy que hace tanto frío, se ha quedado en casa. Una mala noche. Una de aquellas de despertarse tosiendo, con mocos en la nariz que no le dejan respirar. Una de esas que terminan en la cama de Mariona y mía. Una de esas noches de tocarle pies y manos y que se parezcan más a unos radiadores que a otra cosa. Una noche de Dalsy.
Y, claro, después de una noche así, suele venir un día de…NO escuela! Y todo ello con la suerte de que yo hoy tenía día de trabajo de preparar cursos y que, por lo tanto, podía hacerlo desde casa. Y lo he hecho. Y Nil da vueltas por casa. Y lo oigo porque tira “montaña arriba” aunque yo le diga que no lo haga. Parece que el Dalsy nocturno aguanta, y entre moco y moco, dibuja papás, mamás, dragones, martins, arañas y demás miscelánea. Y decora su estuche nuevo con su nombre “Lin”. Y va en bici. Y comemos juntos, cara a cara. Y compartimos espaguetis con tomate, hamburguesa y natillas de “las normales”. Y compartimos sofá. Y es un regalo. Para. Mi. Por compartir estos ratitos con Nilito. Aunque haya un invitado de piedra…los mocos.
Y tanto compartir, tanto compartir, a ver si al final acabaremos compartiendo mocos. Ya me hago a la idea de que sí. Mariona, de momento, ya me ha pasado por delante. Pero vista la proximidad que estoy teniendo hoy con Nil, lo más fácil es que dentro de unos días, los Kleenex se dupliquen.
Sr. Tomás Molina, su trabajo es excelente, pero yo, que haría frío, ya lo sabía, lo siento, pero tengo unas estaciones meteorológicas móviles con forma de niños y mocos, que no engañan. Ahora bien, entiendo que para salir en la teletres, mejor poner un mapa isobárico y unas fotos de Cataluña, que la foto de Nil con los mocos colgando. Eso sí. Salud!

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