Explicación emocional del “Sí, pero compensa…”

Si hay algo que me define por encima de todo, es que soy extremadamente curioso, pero mucho, mucho. Si fuera verdad que “La curiosidad mató al gato”, yo ya no formaría parte de este mundo. Moriría diariamente. Como esto no ocurre, o me gusta creer que no pasa, yo sigo con mi curiosidad. Y cuando me surgió la oportunidad de hacer mi primer curso de Inteligencia Emocional y Gestión de las Emociones, pensé en como lo enfocaría para poder darle un toque diferente, personal, la visión que me gusta de las emociones.
Tropecé con un libro, “El rostro de las emociones” de Paul Ekman y me enamoró la dedicación y pasión que destinó al estudio de las emociones y las microexpresiones faciales. Tanto, que decidí basar mi curso en este libro. Una visión personal y compartida sobre las emociones. Y he convertido el curso en una mezcla de Formación y Divulgación Emocional que me divierte muchísimo! Me siento un poco Dr. Carl Lightman en la serie “Lie to me” …
Y me acuerdo que preparando el curso por primera vez, me topé con una serie de emociones que no conocía, a las que no podía poner nombre. Y de las muchas que me sorprendieron, hubo una que, enseguida pensé: “Mira, ya he encontrado la explicación emocional de la maldita frase” sí, pero compensa… “”. Me encantó, y ahora, cuando la siento, soy más consciente de lo que siento; le pongo nombre. Y lo disfruto. Más. A veces.

  

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