Vidas. La vida de Martí y Nil.

La vida de Martí y Nil…
Cada vez más, tomo conciencia de que parte de la educación como padre de mis hijos, pasa por respetar su forma de ver el mundo, y no tanto por enseñarles de qué forma veo el mundo yo.

Creo que, como padre, estamos sobrevalorados. Es cierto que somos importantes para nuestros hijos. De hecho, seguramente, en sus primeros años, somos sus referentes. El padre y la madre. Ambos.
Lo que pasa es que me estoy dando cuenta de que estoy más cómodo con el concepto de padre cuánticos que de hiper-padre. Ser un observador que no modifique la realidad. La realidad de mis hijos. Que jueguen solos. No guiados. Que disfruten. Que se diviertan. Que aprendan. Curiosos. Que se equivoquen. Que lo vuelvan a intentar. Y que, si lo necesitan, que me pidan ayuda.
Pienso que los padres debemos ser un apoyo para nuestros hijos. Y basta. Los valores y las creencias las traspasamos inconscientemente, con nuestros actos. No hace falta que les digamos nada. No hace falta que les digamos que han de hacer y que deben o no deben creer. Lo que hace falta es que, nosotros, seamos congruentes con nuestros valores. Que seamos sinceros y honestos con lo que sentimos, lo que pensamos y lo que hacemos. Porque al fin y al cabo, si están alineados, las personas de nuestro alrededor, en general, y nuestros hijos, en particular, nos percibirán como personas honestas. Y nos creerán. Y aprenderán a relacionarse de forma correcta con sus emociones.
Cada vez más, pienso que me gustaría que Martí y Nil aprendieran a ser felices. A decidir qué quieren hacer con su vida. Que tengan autoestima. Que tengan autoeficacia. Que sean inteligentes, emocionalmente. Que se autoconozcan. Que se gusten. Y que sepan decidir, ya, desde pequeños pequeños, que lo importante en la vida es saber que lo importante es lo importante. Es un juego de palabras? Sí y no. Lo es, pero para mí, es la clave de nuestra existencia. Es lo que nos da la clave para ser felices y hacer felices a la gente que tenemos al lado.
De hecho, me gustaría terminar el post con 5 puntos. Los que desearía que nunca, nunca, Martí y Nil sientan que les han faltado. NOTA: Estos puntos son las respuestas a la pregunta que Bronnie Ware hizo durante años a enfermos terminales, y que era “¿Qué cosas te hubiera gustado hacer en tu vida y que te arrepientes de no haber hecho?”
1- Ojalá hubiera tenido el coraje de vivir mi vida y no la vida que los demás esperaban de mí.
2- Ojalá no hubiera trabajado tanto.
3- Ojalá hubiera tenido el coraje de haber expresado mis sentimientos.
4- Ojalá hubiera estado más con mis amigos.
5- Ojalá me hubiera permitido ser más feliz.

Y yo, añado, de mi cosecha: “Ojalá no tengan que arrepentirse por no haber hecho nada de eso”. Me gustaría contribuir a su felicidad. La de Martí y la de Nil. Tienen toda una vida por delante. Una única vida. Mensaje para ambos: “Aprovechadla, sed curiosos, disfrutad y sed felices”.
Mariona, y yo, estaremos siempre, incondicionalmente. Forma parte de ser padre, y madre. Y me encanta.

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