El 31 de agosto (Parece una canción de Mecano!)…

De verdad que se ha acabado el verano? Así? De este modo? Con nocturnidad y alevosía? De golpe? Lloviendo, tormentas y fresquito? El día 31 de agosto? ¿Quién es el guionista? Es final de temporada o sólo el descanso de media temporada?

No me malinterpretéis. Me gusta el fresquito, las tormentas y la lluvia. Y es un día excelente para recuperar el blog tras el paréntesis veraniego. Pero es que…el 31 de agosto? Así? El último día del mes?

Es demasiado cuadriculado.

Es demasiado final de verano.

Es demasiado volver a empezar. Es demasiado vuelta a trabajar (aunque me encanta!).

Es demasiado recordar los buenos momentos del verano siendo aún el verano. Es demasiado parar el ventilador para dormir y taparse con la sábana.

Es demasiado demasiado.

Me gustaría más volver paulatinamente. Bañándome en la pisicna. Playita. Tomando el sol. Un poquito. Pero no. Este año 3 meses de bochorno y calor sin parar, y en un día, ya no me acuerdo. Salgo fuera. 20 grados. Llovizna. Tengo que empezar a pensar en recuperar las camisas de manga larga, los jerseis, las “rebequitas” … Y mientras tanto, los niños en el sofá, mirando dibujos, oyendo como llueve. Ayer les avisé: “Aprovechad la piscina que mañana no podrá ser!!”. Y yo, aprovecho, para recuperar el blog. Y el tiempo me lo pone fácil. No tengo muchas cosas que hacer. Bueno, sí, volver a la rutina…y me gusta, también. Y hasta que el verano no se vaya del todo aprovecharé cuando salga el sol para hacer mi fotosíntesis particular.

Y volveré por unos instantes a Sant Julià de Cerdanyola.

A las caminatas.

A la piscina.

A los helados de después de comer.

A Santanyí, Mallorca.

A las remojadas en ese mar que parece una piscina.

A la casita de las hormigas. Y del gato.

Y de bañarse en pelotas.

Y me lo guardaré todo. Otro verano en el bolsillo. El verano de los 6 y 4 años, casi 7 y 5 de Martí y de Nil.

De nuevos aprendizajes.

De ir en bici sin ruedecitas.

De terminarse bocadillos.

De tirarse de cabeza.

De caminar mucho (con algunas quejas).

De perder el miedo de los pececitos.

Y de hacer el cubo de Rubik.

Me encanta el verano. Qué 31 de agosto más jodido. De aquellos que te hacen recordar que el verano, también se acaba. Hasta el año que viene…

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